El bandoneón Atzarin resuelve con éxito un tema que es, a la vez, una de las ventajas notables del bandoneón tradicional y uno de los mayores defectos del bandoneon sistema B o C - los acordes de disposición muy abierta. En la botonera "caótica" del bandoneónn tradicional se pueden tocar acordes de disposición abierta que abarcan dos octavas con una sóla mano. Tocar los mismos acordes en un bandoneón sistema B o C resulta muy incómodo y a menudo poco práctico.
Las disposiciones de notas totalmente regulares tienden a ser lineales, o bien laterales, como la cromática internacional (sistema B o C) y Atzarin, o verticales, como la disposición Wicki/Hayden. A menudo esto da lugar a que cuanto mayor el intervalo musical entre dos notas, mayor sea la distancia física entre los botones que causan esas notas. Este inconveniente se agrava con botones grandes y un espaciado necesariamente mas amplio.
Si los botones se disponen en hileras rectas el problema se agudiza, sobre todo en el bandoneón porque la mano o la muñeca se sujeta al instrumento con una correa que limita ciertos movimientos. En hileras rectas, cuando el pulgar o el índice se separa de los demás dedos para pulsar un botón lejano de una hilera adyacente, los dedos se encogen en extremo de modo que pulsan los botones a un ángulo malo, y la postura de la mano se vuelve poco natural e incómodo.
Atzarin remedia este problema con hileras ergonómicas, curvadas e inclinadas hacia el pulgar en combinación con botones de bandoneón con un espaciado más ajustado que simplemente reduce las distancias entre botones, de manera que no hace falta estirar tanto la mano para abarcar más de una octava. La ergonomía de las hileras inclinadas mantiene la mano y los dedos en su posición natural cuando se separa el pulgar o el índice de los otros dedos para pulsar un botón lejano, y gracias a que las hileras son curvadas los botones se ajustan más a la posición natural de las puntas de los dedos cuando se estira la mano y los dedos.